Au rendez-vous des poètes

Au rendez-vous des poètes. Picasso y los libros

Un recorrido por la exposición

Introducción

Picasso BCA Edward Quinn

Edward Quinn. Picasso en su biblioteca. © The Edward Quinn Archive

Desde muy joven, Picasso ilustraba textos literarios en revistas. Sus amistades eran, ante todo, poetas. El fruto de esos contactos fue, por un lado, más de 150 libros ilustrados y, por otro, una base cultural y creativa necesaria para cargar su pintura del conocimiento y la sensibilidad aprehendidos entre versos, estrofas y capítulos.

La expresión que da título a la muestra significa punto de encuentro de poetas, y era el aviso que Picasso escribió con tiza en la puerta de su taller del llamado Bateau-Lavoir en París. Un lugar mágico —al menos según la descripción de Apollinaire— donde se fraguó el lienzo que marcaría el destino de la modernidad: Las señoritas de Aviñón. Por tanto, se puede deducir que la poesía fue una de las principales fuentes de inspiración para el artista.

Picasso prefería la compañía de poetas a la de pintores. Stein, Cocteau, Reverdy, Eluard, Parmelin o Alberti forman parte de una larga lista de autores que convivieron con él, influyeron en su obra o se vieron favorecidos por ella.

Picasso participó en libros por amistad con sus autores y, a veces, por interés en una causa concreta. Rara vez tuvieron una repercusión económica favorable para él. De hecho, la mera aparición de su nombre en las portadas implicó una gran visibilidad y ganancias para las editoriales difícil de valorar. Y, por encima de todo, Picasso supo extraer de cada libro, de cada autor y de cada personaje todo lo necesario para aportar a su obra plástica y literaria ideas, personajes, contenidos e iconografías de especial trascendencia.

 

El modernismo catalán y la Generación del 98. Juventud en Barcelona y Madrid

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Lectura despues de la cena
Tinta china a pincel, 1901. Ilustración para Orgía macabra, de Baroja (Arte Joven, n. 1, p. 3)
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

 

En su primera juventud, en Barcelona, Picasso había encontrado en Els Quatre Gats su propia tertulia, a semejanza de la que su padre, el pintor José Ruiz Blasco, tenía en la botica de Mamely, a unos metros de su casa en la malagueña Plaza de la Merced. Sus gustos estéticos y objetivos artísticos eran, en cambio, muy diferentes a los de su progenitor. Picasso se adentró en el modernismo catalán con un grupo de jóvenes liderados por Ramón Casas y Santiago Rusiñol. Y en la capital catalana conocería a escritores como Ramon Reventós. Otro amigo fiel de la juventud, Jaime Sabartés, se convirtió en su amigo fiel y el secretario que Picasso necesitaba tras su crisis personal de 1935, y permaneció junto a él hasta su muerte en 1968.

De su periodo de juventud modernista datan ilustraciones para revistas catalanas como Joventut o Catalunya artística, en unos contextos con clara influencia de los diferentes movimientos culturales europeos y las nuevas ideas que se extendieron durante el Fin de Siglo, especialmente en París. Un ejemplo de ello son las ilustraciones, en línea con la angustia existencial de Edvard Munch, para los poemas de Joan Oliva Bridgman que podemos ver en esta exposición.

Tras salir por última vez de Málaga en enero de 1901, Picasso viajó a Madrid, donde fundó la revista Arte Joven junto al escritor catalán Francisco de Asís Soler y se encargó de su dirección artística. En la revista madrileña compartió páginas con importantes autores de la Generación del 98 como Unamuno, Azorín o Baroja. Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox, célebre novela de este último, fue publicada en fragmentos como el titulado Orgía macabra, que Picasso ilustra con su dibujo Lectura después de la cena.

 

El Bateau-Lavoir: la bohemia cultural parisina

 Los_dos_saltimbanquis

Los dos saltimbanquis. 
Punta seca sobre cobre, 1905
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

El Bateau-Lavoir, bautizado así por Max Jacob por recordarle a los barcos-lavadero del Sena, era el taller de Montmartre donde Picasso recibía casi a diario a sus amistades desde 1904. Pronto se convirtió en punto de encuentro de pintores y poetas, bohemios o estrafalarios en su mayoría, que cambiaron el curso de la historia del arte, aunque eran bastante desconocidos en aquellos años.

Elegante y sentimental, a diferencia de Max Jacob y Apollinaire, André Salmon fue el primero en publicar un libro con un original del malagueño. Se trataba de un conjunto de poemas publicados en 1905 y Picasso, para ayudar a su financiación, ofreció su punta seca Los dos saltimbanquis, que se incluyó sin apenas márgenes en los primeros diez ejemplares de la tirada. El grabado que vemos en la exposición, con amplios márgenes, pertenece a la Suite de los Saltimbanquis, recopilada y editada por el marchante Ambroise Vollard en 1913 y de la que esta Casa Natal tiene un ejemplar en depósito, propiedad de la Fundación Málaga.

Max Jacob fue, junto a Apollinaire, el gran amigo de la juventud de Picasso en París. A él le dedicó múltiples ilustraciones, como las de su místico personaje San Matorel. El aguafuerte El convento y la aguatinta Naturaleza muerta con cráneo, presentan un tratamiento del espacio y los volúmenes característicamente cubistas y son ejemplos de las escasas incursiones de Picasso en el grabado durante ese periodo.

Las Crónicas de los tiempos heroicos, publicadas en 1956, componen un recuerdo de la época del Bateau-Lavoir, que el poeta tardó todo un año en redactar. El texto, a menudo hermético y deslavazado, no pretende ser una memoria elaborada, sino un cotilleo con la simple intención de distraer. Picasso realizó para las Crónicas tres litografías y tres puntas secas. Con ellas diseñó las cubiertas, la portada y añadió la imagen de un hombre desnudo de espaldas junto a tres bellos retratos de Jacob, uno de ellos escribiendo.

Por último, la exposición incluye un fragmento de la elegía que Rainer Maria Rilke realizó tras haber visto el lienzo de 1905 Familia de saltimbanquis, actualmente en la Galería Nacional de Arte de Washington. El poeta alemán había podido ver la obra en Munich, en la casa de Hertha König, que la adquirió en 1915. El impacto de enfrentarse en directo al lienzo fue importante para Rilke, como muestra la quinta de las Elegías de Duino, que acompañamos con un grabado de temática similar.

 

Su primer gran proyecto de ilustración: el Bestiario o Cortejo de Orfeo de Apollinaire

Escena en un interior y águila

Escena en un interior y águila
Lápiz y gouache rojo, 1907-1908
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

Picasso realizó 156 libros ilustrados en toda su trayectoria y, sin embargo, su primer gran proyecto de ilustración no llegó a ver la luz. Se trata de El Bestiario o cortejo de Orfeo, un divertimento poético de Guillaume Apollinaire que representa un desfile de animales con un sentido órfico y cristológico.

En paralelo a la gestación de Las señoritas de Aviñón, junto a mujeres desnudas, castellers catalanes y algunos retratos o bodegones, se fueron haciendo hueco imágenes de animales, realizadas a un solo trazo, entre las páginas de sus dieciséis cuadernos preparatorios.

Era la primavera de 1907. En el séptimo cuaderno, propiedad del Ayuntamiento de Málaga y depositado en esta Casa Natal, Picasso comienza a esbozar los característicos dibujos a un solo trazo que estaban destinados a ilustrar el Bestiario. Incluso llegó a realizar expresamente dos xilografías de un pollo y un águila, y Apollinaire anunció en 1908 su próxima aparición con «imágenes al trazo, grabadas en madera». Pero el tiempo fue pasando y, cuando el pintor estaba ya inmerso en pleno cubismo, el autor tuvo que optar por el estilo más alegre y decorativo de Raoul Dufy para la edición definitiva que se publicó en 1911.

 

Literatura de compromiso

 Cubierta de Sueño y mentira de Franco

Cubierta para Sueño y mentira de Franco
Reproducción del título diseñado a mano por Picasso, en papel blanco recortado y pegado sobre papel tintado en azul, 1937
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

«Ya no pintaré más», escribió Picasso en agosto de 1935. En plena crisis personal, decidió volcarse en la literatura, dejando en segundo plano la pintura. Algo inaudito.

Dos años después, tras el estallido de la Guerra Civil, Picasso cambia el foco de sus preocupaciones. De la búsqueda introspectiva pasa a centrarse en el dolor ajeno, aunque a menudo lo expresa con los elementos que venía utilizando, como la batalla entre el toro y caballo.

Sueño y mentira de Franco, la carpeta que diseñó, escribió, ilustró e incluso editó el propio Picasso, fue «donada al pueblo español», según señala su boletín de suscripción. Los fondos recaudados se destinaron a la causa republicana. Junto a las caricaturas del general, el artista arrojó innumerables imágenes en forma de palabras, con ese lenguaje tan característico que evita toda puntuación y cualquier lógica narrativa convencional.

A partir de ahí, y con el importante hito de Guernica, Picasso participará en numerosas publicaciones que podemos llamar de compromiso social y político, para acabar creando un símbolo universal: la paloma de la paz, que nos trae a la infancia malagueña de Picasso en la Plaza de la Merced y al gusto casi obsesivo de su padre por criar y pintar palomas.

 

Picasso, la Resistencia y la literatura comprometida

 El rostro de la paz
El rostro de la Paz
Litografía, 29 septiembre 1951
Incluida en el libro Le visage de la Paix, de Picaso y Eluard (Cercle d'Art, 1951)
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

Durante la Segunda Guerra Mundial, Picasso se las arregló para mantenerse a salvo de los objetivos nazis. Recibía con frialdad las molestas visitas de oficiales a su taller, los trataba con desconfianza y, a menudo, con sarcasmo. Repartía estampas de Guernica diciéndoles: «Llévenselas. ¡Souvenir! ¡Souvenir!», y cuando el embajador Otto Abetz le preguntó si esa obra la había hecho él, respondió: «No, la han hecho ustedes».

Desde 1935 hasta su muerte en 1952, Paul Eluard fue quizá el más íntimo amigo de Picasso. Muy implicado contra el levantamiento y la guerra en España, escribe el poema La victoria de Guernica inspirado por el lienzo que denuncia el bombardeo. Desde entonces, el pintor colaborará con él, así como con otros autores de su entorno más cercano como Hélène Parmelin en diversos libros que daban a conocer causas relativas a héroes de la Resistencia Francesa y otros casos afines al Partido Comunista tras la guerra, como Madeleine Riffaud, Henri Martin o Max Barel. Para ellos, Picasso solía hacer retratos basados en fotografías que a veces se repartían en estampas para obtener una mayor visibilidad. Otro ejemplo es el de Djamila Boupacha, que Simone de Beauvoir publicó en la prensa francesa y, en su formato de libro apareció en múltiples idiomas.

Antes de la guerra civil, rara vez Picasso expresó su posición política en público. Sin embargo, su fraternal amistad con Eluard y la relación con Dora Maar le empujaron a tomar parte de lleno en la realidad sociopolítica del momento, dejando atrás el periodo en el que las preocupaciones eran ante todo artísticas y personales.

Picasso frecuentaba el Comité Nacional de Escritores, instrumento del Partido Comunista Francés creado para luchar, desde las letras, contra el invasor. Sartre, Duhamel o el propio Eluard se encontraban en dicho comité desde muy temprano, así como otros cercanos al pintor: Aragon, Lucien Scheler, Jean Cassou, Tristan Tzara o Claude Roy. Muchos de ellos aparecen representados en esta exposición.

 

 

Madeleine Riffaud y otros héroes de la Resistencia

Beloyannis

El hombre del clavel: retrato de Nikos Beloyannis
Tinta sobre papel, 1952
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

Con diecinueve años, Madeleine Riffaud abatió a un soldado nazi en el antiguo puente de Solférino de París, junto al Museo del Louvre. Se había unido a la Resistencia tres años antes, cuando solo tenía dieciséis.

Desde su juventud escribía poesía y, en su periodo de combatiente de la Resistencia frente a la ocupación nazi en Francia, utilizó el apodo alemán «Rainer», un nombre con el que demostraba no tener prejuicios contra los sus enemigos de guerra. Lo eligió como homenaje a Rilke, uno de los mayores exponentes de la literatura en alemán, del que hemos leído una elegía en la primera sala.

Detenida por la Gestapo, fue interrogada, torturada y enviada a un campo de concentración. Consiguió escapar saltando del tren en un traslado, pero volvió a ser detenida y condenada a muerte.

Finalmente, fue liberada en un intercambio de prisioneros y, a los pocos días, entró en París en un carro blindado. Picasso la apadrina y le realiza un retrato que se publica en su primer libro, El puño cerrado, de 1945. En el dibujo que Picasso hace de ella, su mirada transmite fuerza y determinación. No es simplemente una escritora o una bella joven. La suya es la mirada de una auténtica guerrillera.

Picasso realizó retratos a muchos de estos personajes que hoy nos resultan lejanos, como el líder de la resistencia griega Nikos Beloyannis. Miembro del Ejército Popular de Liberación Nacional de Grecia, fue condenado a muerte y el mundo cultural de izquierdas se movilizó sin éxito en su apoyo. Para el libro Asesinato en Atenas, que podemos ver en la exposición, con texto de Pierre Courtade y Claude Roy y prefacio de Eluard, Picasso colaboró con un dibujo basado en una fotografía publicada en prensa, donde se ve a Beloyannis en la imagen que se hizo famosa de él: el hombre del clavel.

 

 

La corrida de luto

 

Colgaduras de luto

las colgaduras de luto ...
Tinta sobre papel, Royan, 3 de julio de 1940
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

Son más de cuarenta páginas, según me ha dicho Miguel, quien la está pasando en limpio. Lo divertido es que he conseguido escribir tantas páginas sobre la corrida de luto, pero aún no he logrado sacar al ruedo el primer toro… ¿Qué me dices?... ¡Cuarenta páginas y todavía no he podido empezar la corrida!

Así contaba Picasso a Roberto Otero que tenía una «pieza de teatro» sin publicar. Pero era 1968 y la realidad es que la cita parece olvidar la seriedad que el asunto tenía 28 años antes.

La corrida de luto es una respuesta literaria a la invasión de Francia por los nazis en junio de 1940. Picasso lo escribe en Royan, adonde había llegado el año anterior huyendo de la contienda. El extenso texto, íntegramente en español a excepción de una página, fue escrito entre el 3 de julio y el 19 de agosto, trabajando en él casi a diario, algo sorprendente puesto que en los meses anteriores apenas había escrito unas líneas, casi todas ellas en francés.

Como hiciera en Guernica o en Sueño y mentira de Franco, Picasso se sirve del símil taurino para expresar el horror ante la muerte y la barbarie de la guerra. Para él, no existe otra forma de expresarse que su lenguaje interior, y ahí juegan un papel crucial los orígenes. Las palomas, los toros y el mundo de los pescadores y el mar son, a menudo, el comodín para hablar de los asuntos más trascendentales.

 

 

Cocteau y Radiguet

Radiguet

Retrato de Raymond Radiguet
Lápiz sobre papel, 1920
Reproducción en fototipia para Les joues en feu (1925)
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

En sus últimos años, Picasso llegó a ironizar con Geneviève Laporte sobre su relación con Jean Cocteau, diciendo que le caía mal por haberle presentado a su mujer Olga Jojlova. Sin embargo, fue un amigo muy cercano y lo introdujo en el elegante mundo de los Ballets Rusos. Era un soplo de aire fresco para alguien como Picasso que, en poco tiempo, había perdido a su padre y a su compañera sentimental Eva Gouel, además de su inseparable perra Frika.

Cocteau escribe una de las primeras monografías sobre Picasso en 1923, precedido en 1919 por una poética Oda a Picasso. Y en 1961, con motivo del 80.º cumpleaños del artista, el editor Pierre Bertrand recopila once textos del poeta que reflejan su amistad y admiración. Picasso ilustra el volumen con 24 litografías que recuerdan al estilo y los temas preferidos de Cocteau.

En 1919, Cocteau conoce a Raymond Radiguet, un talento precoz que sorprendió al mundo literario parisino. El autor de la trilogía de Orfeo se convierte en su gran animador y ambos se vuelven inseparables. Había publicado ya dos novelas y colaborado en las principales revistas de la vanguardia (SicLa nouvelle revue françaiseLittérature o Les feuilles libres), además de fundar Le coq. Con tan solo 18 años, el marchante del cubismo Kahnweiler le publicó su obra teatral Los pelícanos.

Murió a los 20 años, pero Radiguet sorprendió a los intelectuales de París hacia 1920 pese a su juventud y el propio Picasso no pudo sustraerse al atractivo rebelde del adolescente, como podemos ver en el retrato que le hizo cuando tenía diecisiete años y que se publicaría póstumamente en el libro de poemas Les joues en feu (Las mejillas en llamas).

 

Yvan Goll, otro surrealismo

Élegie d'Ihpetonga (Yvan Goll)

Élégie d’Ihpétonga
Aguada sobre papel litográfico transferido a la piedra, 11 abril de 1949
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

La guerra lo cambió todo. Le siguió una época de mercantilismo, y las pinturas se vendieron. Y no solo las telas, sino también los hombres. Hemos visto a Picasso, ese orgulloso artista, hacer contra la época dibujos puros, arte griego, cosas falsas, que traicionan el espíritu de los tiempos.

Con estas palabras, que Yvan Goll firmaba en el único número que pudo publicar de su revista Surréalisme (n.º 1, octubre 1924), se distanciaba de quienes, como André Breton, situaban a Picasso como modelo de lo que el nuevo arte debía hacer. Eran tiempos de las veladas dadaístas, que a menudo los Breton, Eluard, Aragon, Tzara o el propio Goll acababan a puñetazos y con la intervención de la policía.

En 1949, 25 años más tarde, el panorama era un poco distinto. Goll, que había tenido que huir de Europa perseguido por los nazis por su condición de judío, publica dos colecciones de poemas en un mismo libro. El primero de ellos, Elegía de Ihpetonga, dedicado a Picasso, trata sobre los rascacielos de Nueva York en contraste con los tótems nativos de la zona. El segundo, Máscaras de ceniza, se compone de siete poemas dedicados a su esposa Claire que hablan de vida, enfermedad y muerte, en clara alusión a la leucemia que le habían diagnosticado unos años antes.

Y Picasso enriqueció el libro con cuatro litografías de rostros de faunos, dos de ellos con formas que recuerdan a los signos que había hecho para Reverdy en Le chant des morts.

 

Negritud: Picasso y Aimé Césaire

Negre, negre, negre
«Negre, negre, negre...». Retrato de Aimé Césaire laureado
Punta seca y raspador sobre cobre, 15 de noviembre de 1949.
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

 

 

Aimé Césaire (1913-2008) fue un poeta cercano al surrealismo y político procedente de la isla caribeña de Martinica, en los territorios de ultramar franceses. En compañía de grandes personajes como Léopold Sedar Senghor, que sería primer presidente tras la independencia de Senegal, o el poeta guayanés Léon-Gontran Damas, fundó la revista El estudiante negro. Los tres poetas, en defensa de sus raíces, desarrollaron el concepto de negritud, convirtiéndolo en un movimiento cultural, político, social y ante todo identitario que trataba de investigar y reafirmar, desde la modernidad vanguardista, la identidad afrocaribeña frente al colonialismo imperante.

Picasso conoció a Césaire, a quien llamaban «el negro fundamental», en el Congreso Mundial de Intelectuales en Defensa por la Paz de Breslavia en 1948. Un año después ejecutó los 32 grabados que ilustraron Cuerpo perdido, entre ellos el fantástico retrato al aguafuerte del autor que, en 1956, sería reutilizado como cartel para el I Congreso de Escritores y Artistas Negros, celebrado en la Sorbona.

Además del interés por la cultura y el arte africanos, Césaire y Picasso compartían el gusto por lo onírico y lo inconsciente. Si bien los poemas de Cuerpo perdido hablan de la visión semibestial colonialista que se tenía de la cultura negra, Picasso le añade un juego metamórfico de plantas animalizadas o con rasgos humanos, además de fantásticamente sexuadas.

 

Un libro para su amigo Arias

Hombre barbudo leyendo

Hombre leyendo
Dibujo a rotulador sobre portadilla de Dibujos y escritos, 9 de noviembre de 1966.
Col. Familia Arias, Depósito Museo Casa Natal Picasso
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

En noviembre de 1966 el peluquero Eugenio Arias cumplía 57 años y, como regalo, su amigo Picasso, que lo trataba como a un hijo, le ofreció un ejemplar personalizado del libro Dibujos y escritos que Camilo José Cela había publicado unos años antes.

El libro contenía, como su propio título indica, un capítulo de dibujos, bellamente reproducidos en litografía, y otro de escritos de Picasso, en concreto el poema Trozo de piel, publicado de forma íntegro por primera vez por Ángel Caffarena en Málaga, con dibujos del escritor gallego.

Para celebrar el cumpleaños de su querido barbero, Picasso no se limitó a hacer una simple dedicatoria —algo que hacía muy a menudo—, sino que decoró 35 páginas a rotuladores, destacando un espectacular Hombre barbudo a varios colores que pudimos ver en la exposición Exilio y nostalgia de estas mismas salas, y un segundo Hombre leyendo a rotulador negro que se expone aquí por primera vez al público. Además, tres de los nueve dibujos reproducidos en litografía fueron trabajados de nuevo por el artista con rotuladores y, por último, decoró los márgenes de sus escritos y algunas hojas en blanco con arabescos y formas abstractas, algo muy poco usual en su obra.

 

«Soy un pintor viejo y un poeta recién nacido»: Picasso escritor

Picasso.Poèmes et lithographies, 13

Poemas y litografías. Hoja 13.
Litografía, [impresión: diciembre 1954]
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

 

En una visita a España a comienzos de 1936, Paul Eluard señala que Picasso se encuentra desde el año anterior inmerso en una «crisis espiritual profunda» que le impide pintar,  «está con la fiebre de un poeta de veinte años. Muy español siempre en su vida, Picasso escribe con furia, trasnocha como un Ramón Gómez de la Serna ante su mesa, hasta las cinco de la mañana».

Picasso escribe, como dice Eluard, con furia. Esto significa que lo hace continuamente y sin paradas. Puede percibirse en la lectura de sus líneas, convertidas en una vertiginosa sucesión de imágenes vernáculas y cotidianas. Las palabras manan a raudales, a menudo cargadas con los olores o sabores de sus recuerdos de la infancia y mezcladas con diversas escenas extraídas del mundo de la tauromaquia.

«Soy un pintor viejo y un poeta recién nacido. Estoy contento», dice Picasso sin tomarse aún muy en serio. Al menos en el sentido tradicional del término, no se considera un escritor, como tampoco artista. Incapacitado para la pintura desde 1935, se vuelca en una literatura que, tanto en español como en francés, no responde a normas gramaticales ni a una lógica narrativa.

Entre los textos literarios que Picasso publicó en vida se encuentran la carpeta Sueño y mentira de Franco que ya hemos visto un poco antes, las piezas teatrales El deseo atrapado por la cola y Las cuatro niñitas, algunos poemas como Trozo de piel y otro texto publicado bajo el título El entierro del Conde de Orgaz, que cierra la exposición.

 

La literatura de Picasso según Alberti: el libro-enredadera o libro-liana

El entierro del Conde de Orgaz

Cubierta para El entierro del Conde de Orgaz.
Reproducción litográfica de un original en tinta del 23 de abril de 1969
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

Rafael Alberti, integrante de la última tertulia de Picasso junto con su yerno, el fotógrafo argentino Robeto Otero, comparte intereses y gustos con Picasso. Si el gaditano es un poeta con alma de pintor, el malagueño es todo lo contrario. Le recuerda sus orígenes andaluces. Se compenetran y se piden consejo mutuamente.

En No digo más que lo que no digo, prólogo a El entierro del Conde de Orgaz, Alberti describe la literatura picassiana de la siguiente manera:

Una palabra tira de cien, de mil palabras,

un recuerdo de cien, de mil recuerdos,

una visión de cien, de mil visiones,

una imagen de cien, de mil imágenes,

un objeto de cien, de mil objetos.

Pablo según va andando va creando la selva,

poesía liana,

movimiento perpetuo,

poeta enredador, enredadera.

(No intente poner comas ni otros signos el que esta obra leyere.Léala sin aliento, pues puede sucederle si se para ser sepulto en la onda y arrastrado y tundido, sin socorro posible. Será mejor que comience de nuevo.)

 

Un recorrido por la exposición en AUDIOGUÍAS

1. Introducción

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

2. El modernismo catalán y la Generación del 98. Juventud en Barcelona y Madrid

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

3. El Bateau-Lavoir: la bohemia cultural parisina

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

4. Su primer gran proyecto de ilustración: el Bestiario o Cortejo de Orfeo de Apollinaire

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

5. Literatura de compromiso

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

6. Picasso, la Resistencia y la literatura comprometida

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

7. Madeleine Riffaud y otros héroes de la Resistencia

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

8. La corrida de luto

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

9. Cocteau y Radiguet

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

10. Yvan Goll, otro surrealismo

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

11. Negritud: Picasso y Aimé Césaire

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12. Un libro para su amigo Arias

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

13. "Soy un pintor viejo y un poeta recién nacido": Picasso escritor

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

14. La literatura de Picasso según Alberti: el "libro-enredadera" o "libro-liana"

Español     Inglés      Francés      Alemán     Italiano     Chino

Picasso y los libros: algunos nombres propios

COSMOGONÍA original

Rafael Alberti (1902-1999)

Alberti

Poeta andaluz perteneciente a la generación del 27, fue el último compañero de tertulia de Picasso[1], esa costumbre tan española que el pintor heredó de su padre, José Ruiz Blasco. Conoció a Picasso en 1933 en un teatro parisino donde se representaba una obra de Shakespeare, aunque su relación se fortaleció en 1939, con motivo del exilio.

Poeta-pintor, representa el camino opuesto al de Picasso, que en 1935 se consideró «un pintor viejo y un poeta recién nacido»[2]. Según el fotógrafo argentino Roberto Otero, fue Alberti el primero en leer los poemas de Picasso allá por los años treinta. Una amistad reflejada en un dibujo de los años sesenta dedicado «del poeta Pablo Picasso al pintor Rafael Alberti».

Gran admirador, como Picasso y sus compañeros de la generación, de un Góngora al que considera «picassiano», Alberti también se dedicó a la pintura y a la ilustración. Un ejemplo de ello lo podemos encontrar en Los ojos de Picasso, del que se tiraron solo 20 ejemplares acompañados con 10 grabados en plomo del poeta.

 

[1] Véase el catálogo de la exposición Picasso, Alberti: la última tertulia. Valencia: IVAM, Institut Valencià d'Art Modern, 2002.

[2] Declaración citada por Paul Eluard en El Sol. Madrid, 29 de enero de 1936, año XX, n.º 5.752. P. 5

Guillaume Apollinaire (1880-1918)

Apollinaire

Reconocido crítico de arte y poeta, marcó notablemente al joven Picasso en los primeros años del siglo XX. No solo mantuvieron una estrecha amistad, sino que también fue El Bestiario de Apollinaire, obra poética publicada en 1911, el primer gran proyecto de ilustración de Picasso.  Se conocieron en un bar de París, donde la conexión entre el crítico y el pintor fue inmediata. Ambos influirán en la vida del otro, pues Picasso ayudará a Apollinaire a emanciparse y este último le aportará su cultura, inteligencia e imaginación, tres pilares fundamentales para el despegue artístico de Picasso. De esta manera, los dos se verán implicados, décadas después, en el surrealismo, concepto bautizado por el mismo Apollinaire.

Apollinaire visita el famoso taller de Picasso, el Bateau-Lavoir, situado en Montmartre. En este atelier pinta Picasso Las señoritas de Aviñón, una controvertida pintura que desconcertó a Apollinaire por su marcada violencia, según relata Pierre Daix. Los cuadernos para esta obra guardan los esbozos que trazó Picasso para la publicación de El bestiario, los cuales no llegaron a ver la luz, sustituidos por las novedosas ilustraciones de Raoul Dufy.

Louis Aragon (1897-1982)

Aragon

Nacido en París, se dedicó prolíficamente a la poesía y la novela, cultivando, junto a André Breton, la corriente del surrealismo. Picasso y Aragon se conocieron en 1919, tras volver este último de la guerra, donde participó como médico auxiliar. Aragon le pidió en aquel momento que le ilustrara la portada de su primera colección de poemas, Feu de joie, y recalca años después la importancia de los collages del pintor malagueño en la revista Le Film. Era integrante y dirigente del Partido Comunista Francés, de ahí que fuera reconocido como poeta nacional por sus obras de la Resistencia francesa y asistiera al acto de bienvenida de Picasso al PCF en 1944.

Puede que Aragon visualizara la prosa como un medio más adecuado que la poesía para expresar la totalidad de la experiencia. A partir de esta exploración literaria escribió su primera novela, Aniceto o el panorama, novela. Curiosamente, uno de los protagonistas de la obra se identifica con Picasso, Bleu, a modo de reminiscencia de aquellas discusiones que mantenían los amigos de Aragon sobre la modernidad. Sin embargo, años después declarará que no hay que hacer una identificación rigurosa de los personajes de la obra: «Se trataba, no de poner en escena a Picasso o Chaplin, sino de servirse de ellos como un lugar común para expresar cosas poco comunes […]»[1]

[1] Extraída de la edición de Jiménez Millán, A. (1989) Aniceto o el panorama, novela. Madrid: Cátedra.

Azorín (1873-1967)

AZORÍN

Es el apodo de José Martínez Ruiz, novelista español perteneciente a la conocida generación del 98. Coincidió con Picasso a través de la revista literaria madrileña Arte Joven, fundada por el joven pintor y Francisco de Asís Soler en 1901. Azorín será, entonces, uno de los colaboradores de esta revista publicada en Madrid con intenciones de divulgar las intenciones estéticas modernistas. Martínez Ruiz dará nombre a la revista, pero tras el cierre de esta no volverán a coincidir ambos artistas, ya que Picasso tratará de evitar Madrid.

Pío Baroja (1872-1956)

baroja

Uno de los escritores más importantes del panorama literario español y perteneciente a la generación del 98. Al igual que Azorín, participó en la revista Arte Joven, cuya dirección artística estaba liderada por Picasso. Francisco de Asís Soler, encargado de los asuntos administrativos y literarios, se aseguró de conseguir que Baroja publicara una novela exclusiva en la revista, titulada Aventuras, inventos y mixtificaciones, ambientada en las calles picarescas de Madrid e ilustrada por Picasso. Para ello le valió de inspiración el viaje a Toledo, donde visitó las pinturas del Greco, muy influyentes en el movimiento simbolista y decisivos para dibujar El entierro del Conde de Orgaz. También crea el retrato de Baroja para el número del 1 de junio, captando con gran ingenio la personalidad del escritor, conocida por su humor negro.

Simone de Beauvoir (1908-1986)

Beauvoir

Filósofa y escritora, fue una de las precursoras del feminismo francés y un gran referente universal. Interesada por el movimiento vanguardista, participó en la lectura dramatizada de El deseo atrapado por la cola, escrita por Picasso, quien también asistió a aquella reunión. Simone de Beauvoir recoge los testimonios de la argelina Djamila Boupacha, torturada y maltratada por la policía. Para obtener mayor visibilidad del caso, Picasso retrató a la víctima a partir de una fotografía, destacando la dulzura de su mirada.

Pierre André Benoit (1921- 1993)

Benoit Pierre André

Fue un hombre polifacético dedicado, sobre todo, a la escritura y la edición. Él mismo se encargaba de publicar sus propios libros, en los que a menudo colaboraba Picasso con sus ilustraciones.

André Breton (1896-1966)

BRETON

Uno de los principales precursores del surrealismo, escribió obras notables como Antología del humor negro, Nadja y El arte mágico. Integrante de la corriente dadaísta, introdujo a Picasso en el novedoso movimiento artístico. Visitó por primera vez al pintor malagueño en 1918, aconsejado por Apollinaire. Breton admiraba al pintor malagueño desde 1913, por lo que no dudó en aconsejar la compra de Les Demoiselles d’Avignon al coleccionista Jacques Doucet en 1921. Fue el primero en escribir sobre la poesía de Picasso, quien en aquel momento llevaba tan solo unos meses practicando este género. Alabó su escritura sencilla y fresca en la revista Cahiers d’art.

Anton Busquets (1876-1934)

BUSQUETS

Poeta nacido en la comarca de la Selva, escribió su obra en catalán y también trabajó como periodista en El Pirineu Català y La Veu de Montserrat. Curiosamente, en 1900, con motivo de los Juegos Florales, gana un premio que consiste en un retrato realizado por el mismo Pablo Ruiz Picasso

Camilo José Cela (1916-2002)

cela

Premio Nobel de Literatura de 1989 y Premio Cervantes de 1995, creó la revista Papeles de Son Armadans, donde publicó un número especial dedicado a la vida y obra de Picasso en 1960. Cela se presentó en la casa del pintor, que en aquel momento vivía en Cannes, y tras varios intentos fallidos, fue recibido finalmente por el artista. La estima mutua que sentían ha quedado plasmada en las cartas que se escribían a menudo: «Mis queridos amigos Pablo y Jacqueline: De regreso a mi casa de Mallorca quiero que sea para ustedes mi mejor y más cariñoso saludo. El doble almuerzo de su casa y la alegría de verles son dos sensaciones que no se olvidan con facilidad»[1]. Demostraron esa misma compenetración al publicar juntos el libro Gavilla de fábulas de amor, cuya portada fue diseñada por Picasso, una punta seca titulada El rapto de Jezabel por Quirón el centauro.

[1] Véase el catálogo de la exposición Trozo de piel. Cela-Picasso, pasiones compartidas. Catálogo I, p.130 Málaga: Colección Gabarrón.

Aimé Césaire (1913-2008)

CÉSAIRE

Fue un poeta que luchó por la autonomía de su isla natal, Martinica, perteneciente a Francia. Bautizó el concepto de «negritud», que apareció por primera vez en la revista El estudiante negro, para reaccionar contra la opresión de la cultura africana por parte del sistema colonial francés. Su poesía, cercana a la corriente surrealista, estuvo comprometida con la defensa de los derechos de los nativos africanos.

Ambos afiliados al Partido Comunista Francés, Picasso y Césaire se conocieron en 1948 en el Congreso Mundial de Intelectuales en Defensa por la Paz de Breslavia. Al año siguiente, el pintor realizó 32 grabados para la obra Corps perdu, entre ellos el célebre retrato al aguafuerte del autor que, en 1956, sería reutilizado como cartel para el I Congreso de Escritores y Artistas Negros, celebrado en la Sorbona.

Jean Cocteau (1889-1963)

cocteau

Cineasta y poeta, declaró que encontrarse con Picasso cambió su vida por completo[1]. Nada más lejos de la realidad. Fueron amigos cercanos y Cocteau siempre manifestó una fascinación por él, escribiendo una de las primeras monografías sobre Picasso en 1923. El pintor ilustró una antología de 11 textos del poeta con 24 litografías que recuerdan al estilo y los temas preferidos de Cocteau. Fue este el que introdujo a Picasso en el universo de los Ballets Rusos, de ahí que el artista malagueño comenzara a encargarse de las escenografías y conociera a su futura mujer Olga Jojlova.

[1] Cita extraída de Daix, P. (2012) Le nouveau dictionaire Picasso. París: Éditions Robert Laffont.

Pierre Courtade (1915-1963)

Courtade

Periodista cercano a Louis Aragon, durante la Segunda Guerra Mundial se afilió al Partido Comunista Francés y se unió a la Resistencia. Tras la Liberación, trabajó para diversas cabeceras del PCF o cercanas al mismo: Les Cahiers du communisme, Démocratie nouvelle, L'Humanité-Dimanche, el semanario Acción o L’Humanité, cuya sección internacional dirigió hasta su muerte y para la que fue corresponsal permanente en Moscú. Publicó junto a Claude Roy el libro Nikos Béloyánnis. Meurtre à Athènes. L'assassinat de Nicos Béloyánnis et de ses compagnons (1952), con prólogo de Eluard y una reproducción de un dibujo de Picasso con el retrato del activista griego. Béloyánnis, líder comunista de la resistencia durante la invasión nazi, fue derrotado en la guerra civil griega de 1946-1949 y, tras un breve exilio, regresó al país en 1950 para reorganizar el Partido Comunista, declarado ilegal. Arrestado y acusado de transmitir información a la Unión Soviética, fue sometido a juicio junto a casi un centenar de personas. A pesar de los llamamientos nacionales e internacionales de clemencia, el consejo de guerra lo condenó a muerte en noviembre de 1951, junto a otros once camaradas. El primer ministro suspendió las condenas, pero en febrero de 1952 un nuevo juicio por alta traición concluyó en su ejecución y la de otros tres compañeros el 30 de marzo de 1952.

Robert Desnos (1900-1945)

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Poeta esencial del surrealismo francés, coincidió con Picasso en aquellos tiempos del dadaísmo, pero se acercaron más en la época de la ocupación francesa por parte de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Desnos se convirtió en un miembro activo de la Resistencia. Picasso ilustra con un aguafuerte en 1943 su obra poética Contrée, dos meses antes de ser arrestado por la Gestapo y deportado de Francia, hecho que afectó personalmente al pintor malagueño. No se supo de su paradero hasta que el escritor Toesca, que trabajaba en la Prefectura, avisó a su compañera sentimental Youki. Pasó por los campos de concentración de Auschwitz, Buchenwald, Flossenbürg y Terezín, donde falleció de tifus semanas después de que el campo fuera liberado.

Paul Eluard (1895-1952)

ELUARD

Poeta francés, fue el mejor amigo de Picasso desde los años 30 hasta su muerte en 1952. Le presentó a su futura pareja, Dora Maar, y escribió el poema La victoria de Guernica inspirado por el lienzo que denuncia el bombardeo. Eluard, intelectual comprometido con la realidad social del momento, incentivó sin duda a Picasso a declarar públicamente su posición política. De hecho, Eluard celebró su ingreso al Partido Comunista y su acercamiento al Comité Nacional de Escritores, instrumento del PCF creado para luchar, desde las letras, contra el invasor. Colaboraron como prologuista e ilustrador en el libro Asesinato en Atenas, de Pierre Courtade y Claude Roy. 

Eluard evalúa la escritura de Picasso como una técnica llena de furia a raíz de una «crisis espiritual profunda». Para el poeta francés, Picasso escribe continuamente y sin paradas, presentando con sus palabras una sucesión de imágenes cotidianas y de recuerdos de la infancia mezclados con escenas extraídas del mundo de la tauromaquia. En 1951, un año antes de su fallecimiento, Eluard publica Le visage de la paix, ilustrado por una litografía original de Picasso con un rostro inmerso en una paloma de la paz.

Yvan Goll (1891-1950)

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Poeta francoalemán, en 1924 escribió en la revista Surréalisme sobre Picasso. A ojos del escritor, el pintor malagueño no cumplía con los preceptos artísticos de la época. Sin embargo, en 1949, dedica su Elegía de Ihpetonga a Picasso. El libro recoge esta colección de poemas, además del compendio titulado Máscaras de ceniza, en honor a su esposa Claire. Picasso preparó cuatro litografías para este libro, las cuales presentan diversos rostros de faunos.

Max Jacob (1876-1944)

JACOB, Max

Aunque conocido principalmente como escritor, de influencia surrealista, fue también pintor, con tendencia cubista. Conoció a Picasso en una exposición del malagueño en la Galería Vollard, convirtiéndose en su primer gran amigo en Francia. A partir de entonces crean un fuerte vínculo, trabajando y compartiendo las mismas inquietudes artísticas. Picasso ilustrará varias obras de Jacob, como Le Cornet à dès, Le siège de Jérusalem y Chroniques des temps héroïques.

El escritor se instaló en el Bateau-Lavoir, donde se situaba el atelier de Picasso, bautizado así porque Max Jacob le vio parecido con los barcos-lavadero del Sena. El artista le dedicó múltiples ilustraciones, como las de su místico personaje San Matorel. Para las Crónicas de los tiempos heroicos realizó tres litografías y tres puntas secas con las que diseñó las cubiertas y la portada, además de añadir la representación de un hombre desnudo de espaldas junto a tres bellos retratos de Jacob, uno de ellos escribiendo.

Geneviève Laporte (1926-2012)

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Poeta y cineasta, conoció a Picasso en 1944 cuando tan solo tenía 17 años. A partir de la entrevista que le hizo en ese momento, Picasso la convirtió en protagonista de muchos de sus dibujos a lápiz y carbón, pero tras algunos malentendidos derivados de su relación amorosa, se limitó a ilustrar sus poemas y su libro Le soleil ébloui. En 1973, Laporte publica un libro con todos los recuerdos de Picasso, Si tard le soir le soleil brille…Pablo Picasso, y en 1989 saca a la luz una versión completa, Un amour secret de Picasso, reuniendo todos los dibujos que le dedicó.

Federico García Lorca (1898-1936)

LORCA

Poeta, prosista y dramaturgo, es uno de los escritores más emblemáticos de la generación del 27. Aunque nunca se conocieron, Picasso y Lorca siempre manifestaron una profunda admiración entre ellos. Picasso sabía de él a través de amigos en común, precisamente por Dalí, Buñuel y Alberti.

Según indica Pierre Daix, Picasso sintió gran predilección por su Poema de Cante Jondo, de claras influencias tradicionales andaluzas. El fusilamiento de Lorca el 19 de agosto de 1936 fue uno de esos hechos trágicos que están en la raiz de la creación del Guernica y de la carpeta de aguafuertes Sueño y mentira de Franco, que Picasso donó al «pueblo español». Con el fin de la censura en 1953, se inauguró una exposición en homenaje a Federico García Lorca, organizada en París por Picasso y la Asociación de artistas e intelectuales españoles en Francia.

Antonio Machado (1875-1939)

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Retratado por Picasso, quien le dedicó un cartel autógrafo en 1955 para la exposición en homenaje a este escritor, fue el más joven de la generación del 98. El legado de Antonio Machado incluye obras poéticas y teatrales, de las que cabe destacar Campos de Castilla y Soledades. Galerías. Otros poemas. Se llegaron a conocer en París a principios del siglo XX y ambos compartían el gusto por la lírica y el mismo lugar de origen, Andalucía.

Joan Oliva Bridgman (1879-1912)

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Se dedicó a la poesía y colaboró en la revista catalana modernista Joventut, donde Picasso realizó algunas ilustraciones, entre ellas para los poemas de Oliva titulados El clam de les verges y Ser o no ser.

Eugenio d’Ors (1882-1954)

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Filósofo y crítico de arte, periodista y ensayista polémico y de amplia repercusión en la vida intelectual española. Participó en su juventud en la estética modernista, época en la que conoció a Picasso en Els Quatre Gats, cabaret, restaurante y cervecería que fue precisamente uno de los lugares de referencia de ese movimiento en Barcelona. A principios de siglo, sin embargo, rompió con el mismo y promovió una regeneración artistica y política de Cataluña en sintonía con los planteamientos del clasicismo grecorromano, en un proyecto que llamó Noucentisme o Novecentismo. En el ámbito de ensayo sobre arte, publicó Tres horas en el Museo del Prado (1922), La vida de Goya (1928), Paul Cézanne (1930), Du Baroque (1935)…  A Picasso dedicó los libros Pablo Picasso (Paris, Chroniques du jour, 1930), que incluyó una litografía original del artista en 50 ejemplares de lujo, y  Pablo Picasso en tres revisiones (Madrid, Aguilar, 1945). Cuando estalló la Guerra Civil, se unió a los sublevados. Como Jefe Nacional de Bellas Artes reunió y recuperó las obras del Museo del Prado que habían evacuados por el gobierno de la República. Miembro de la Real Academia Española y de la de Bellas Artes de San Fernando, entre 1942 y 1954 se dedicó intensamente a la Academia Breve de Crítica de Arte, primera institución española de difusión del arte moderno y contemporáneo tras la Guerra Civil.

Hélène Parmelin (1915-1998)

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Novelista francesa, escribió sobre arte para una sección de la revista L’Humanité, defendiendo la pintura moderna frente a los preceptos tradicionales de aquella época. Su marido, Édouard Pignon, y ella mantuvieron una íntima amistad con Picasso desde la década de los 40. El pintor colaboró artísticamente con Parmelin en las causas afines al Partido Comunista Francés, y a ella le debemos las publicaciones de libros sobre la vida y obra de Picasso: Picasso sur la place, Picasso dit, Voyage en Picasso, entre otros. El pintor también la retrató dos veces en 1952 bajo el título de Madame H.P, y le ilustró su libro Matricule 2078, donde se narra la vida de Henri Martin.

Janine Portal

PORTAL (Max Barel)

Novelista francesa cuya portada de su libro Max Barel fue diseñada e ilustrada por Picasso. Portal fue la esposa de Maurice Rousselier, conocido como “coronel Rivier” en las fuerzas de la Resistencia. Max Barel, publicado en 1951 (París, Éditions de la Colombe Blanche) , traza la biografía de otro miembro de la Resistencia, un simpatizante comunista que participó como teniente de artillería en la batalla de Francia de 1940, tras la cual se negó a participar en el ejército colaboracionista. En 1941 entró en la Resistencia, pero en 1944 fue arrestado por la Gestapo en Lyon, donde fue torturado por Klaus Barbie durante cinco días, al cabo de los cuales murió sin haber hablado, a la edad de 31 años. En 1950, Virgile Barel pidió a Picasso que realizara un retrato de Max para la cubierta de esta obra dedicada a su hijo. Cuando recibió la obra, la madre de Max escribió: «Es bello: el rostro de Max. Voluntad – Inteligencia – Pureza –Dulzura».

Raymond Radiguet (1903-1923)

Radiguet Raymond

Escritor francés, fue considerado una joven eminencia por el panorama literario parisino. Se relacionó con reconocidos de la época, tales como Max Jacob y André Salmon, y trabó una gran amistad con Jean Cocteau. Picasso no dudó en retratar al Radiguet adolescente de 17 años, el cual se publicó póstumamente en el libro de poemas Les joues en feu (Las mejillas en llamas).

Ramon Reventós (1880-1923)

Reventós y Picasso

Los hermanos Ramón y Jacinto Reventós se contaban entre las amistades más estrechas de Picasso, en el grupo que solía reunirse en la cervecería "Els Quatre Gats". El propio hogar familiar, presidido por don Isidre Reventós -arquitecto y crítico teatral-, era un punto de encuentro de intelectuales y artistas que Picasso frecuentaba. Retrató a ambos en 1899 y 1900. Cinto Reventós fue con el tiempo un renombrado médico, mientras que Ramón se dedicó a la literatura, aunque de forma dispersa y con poco éxito. Picasso apreciaba sus escritos y le publicó varios artículos humorísticos en Arte Joven, la revista de la que fue director artístico en el Madrid de 1901. Durante la ocupación alemana de París, Picasso iba muchos días a la Biblioteca Nacional para copiar a mano dos de los cuentos del amigo fallecido prematuramente en 1923: El centaure picador y El capvespre d'un faune. Ambos estaban en sintonía con el Noucentisme, movimiento cultural liderado por Eugenio d'Ors que pretendía una renovación cultural en Cataluña mediante el retorno a un clasicismo mediterraneísta y anti-romántico, coincidente con un movimiento similar en Francia. Su lectura tuvo un papel fundamental en la génesis de una iconografía de faunos y centauros que poblarían las obras de postguerra de Picasso. Cuando Ferran Canyameres, escritor y editor comprometido con la literatura catalana, conoció al malagueño y le comentó su intención de publicar a autores catalanes en París, Picasso le sugirió que empezara por los dos cuentos de Ramón Reventós, ofreciéndose como ilustrador de los mismos. El libro Dos contes, con cuatro grabados originales y las portadas y cubiertas ilustradas por el artista, fue publicado en la primavera de 1947, obteniendo el reconocimiento suficiente para que el editor decidiera hacer una traducción al francés. Picasso hizo cuatro grabados nuevos para Deux contes, que vio la luz en 1948.

Pierre Reverdy (1889-1960)

Reverdy Pierre

Poeta francés vinculado a la corriente surrealista que defendió la existencia de un cubismo literario. Conoció a Picasso en 1910, comenzando una amistad que conllevaría varias colaboraciones artísticas, como el retrato del escritor en 1921 y las litografías para su poemario Le chant des morts.  Asistió a la lectura de El deseo atrapado por la cola, una pieza teatral creada por el mismo Picasso, evento en el que no faltaron otras caras conocidas, como Jean Paul-Sartre y Albert Camus.

Madeleine Riffaud (1924)

Riffaud Madeleine

Escritora y periodista, desde muy joven escribió poesía. Con tan solo 16 años se unió a la Resistencia francesa y en 1944 abatió a un soldado nazi en el antiguo puente de Solférino de París, junto al Museo del Louvre. Adoptó el apodo de Rainer en el período de combate contra la ocupación nazi, nombre que tomó en honor a uno de los mayores referentes de la literatura alemana, Rilke. Capturada por la Gestapo y condenada a muerte, escapó en un traslado a los campos de concentración. Aunque la volvieron a detener, fue liberada en un intercambio de prisioneros, y a los pocos días entró en París dentro de un vehículo blindado de combate. Su valentía fue admirada por Picasso, quien retrató a Riffaud con una mirada digna y guerrera. Este retrato sirvió para el primer libro de la joven francesa, El puño cerrado, de 1945. A partir de entonces, Picasso y Riffaud mantuvieron una amistad durante décadas, hasta el punto de ofrecerle pagar sus facturas, ayuda que la escritora rechazó.

Rainer María Rilke (1875 – 1926)

RILKE

Escritor checo nacido en Praga, fue el poeta en lengua alemana más relevante e influyente de la primera mitad del siglo XX. En 1902, en París, fue secretario de Rodin, sobre quien escribió un ensayo. Viajero impenitente por Europa y África, se establece en Suiza durante la I Guerra Mundial. Entre 1912 y 1922 escribe los libros de poemas Elegías de Duino y Sonetos a Orfeo, dos de sus obras más destacadas. La quinta de las Elegías tiene su origen directo en el impacto que le causó ver el óleo de Picasso Familia de saltimbanquis (1905) en casa de su amiga Hertha König, que lo adquirió en 1915.

Jaime Sabartés (1881-1968)

SABARTÉS

Poeta nacido en Barcelona, Jaime Sabartés se convirtió en uno de sus amigos más queridos y el secretario que Picasso necesitaba tras su crisis personal de 1935. Conoció al pintor en Els Quatre Gats, el establecimiento que solían frecuentar. Se apreciaban mutuamente, de ahí que Sabartés escribiera sobre los recuerdos que compartían. Picasso, por su parte, lo retrató en 1939 e ilustró su libro Dans l’ atelier de Picasso. Permaneció junto a él hasta su muerte en 1968.

André Salmon (1881-1969)

SALMON y Picasso

Crítico de arte, escritor y pintor parisino, fue el primero en publicar un libro con un original de Picasso. Pertenecía al grupo que se reunía en el Bateau-Lavoir. El poemario de Salmon publicado en 1905 recoge la punta seca Los dos saltimbanquis, cedido por Picasso e incluido en los diez primeros ejemplares de la tirada. En 1913, Ambroise Vollard recopiló el ejemplar del grabado perteneciente a la Suite de los Saltimbanquis, hoy en día conservado por la Casa Natal de Picasso y propiedad de la Fundación Málaga.

 

Francisco de Asís Soler (¿? - 1903)

Soler 2

Escritor barcelonés y compañero de correrías de Picasso. Fundó junto al pintor malagueño la revista Arte Joven en Madrid. Soler se encargó de la gestión administrativa y literaria, mientras que Picasso tomó la dirección artística. Ambos tenían aspiraciones modernistas, inaugurando esta revista a partir de la fortuna que tenía la familia de Soler por la venta de un cinturón eléctrico que prometía solucionar afecciones intestinales.

Gertrude Stein (1874-1946)

STEIN Gertrude

Escritora estadounidense, su obra se compone tanto de novelas como de poemas y obras teatrales. Marcó la juventud de Picasso y habló de su recorrido artístico como una forma de escribir pintura, «así como otros niños escriben el abecedario»[1]. En un momento de experimentación literaria, Stein vio la necesidad de compartir ideas con Picasso, ya que estaba al tanto de su destreza, en ese momento plasmada en la obra La Mort d’Arlequin. Los hermanos Stein adquirieron a lo largo de toda su vida cuadros de Matisse, Renoir y, por supuesto, del pintor malagueño, que retrató a Gertrude Stein en un óleo sobre lienzo de 1906. Es así como se convirtieron en los mecenas de Pablo Ruiz Picasso.

[1] Stein, G. Picasso. Paris: Librairie Floury, 1938

Maurice Toesca (1904-1998)

Toesca

Periodista francés, se dedicó a la novela, pero también publicó biografías de referentes literarios, tales como George Sand. Una obra destacable del escritor es Six contes fantastiques, que recoge seis grabados a buril por Picasso. Hoy en día, el Museo Casa Natal de Picasso conserva uno de los 25 primeros ejemplares. Aunque esta publicación vio la luz en 1953, sus orígenes se remontan a la ocupación nazi en Francia, momento en que Picasso tuvo problemas con sus papeles de extranjero. Toesca, que trabajaba en la Prefectura, tomó cartas en el asunto y le renovó ilegalmente su permiso durante tres años sin intervención de autoridades alemanas ni españolas. Fue él quien, en 1944, informó sobre el paradero del poeta Desnos a su compañera Youki. Asimismo, Toesca asistió a la lectura de la obra teatral picassiana El deseo atrapado por la cola, donde no faltaron otros rostros conocidos como Sartre y Reverdy.

Tristan Tzara (1896-1963)

Tzara

Poeta de origen rumano, frecuentaba, junto a Picasso, el Comité Nacional de Escritores, instrumento del Partido Comunista Francés. Fundó en Zurich la corriente dadaísta, y es en este ambiente donde conoce personalmente a Picasso. Así pues, se convirtió en uno de los grandes conocedores de los collages del pintor malagueño, escribiendo sobre esta técnica en la revista Cahiers d’art.

Miguel de Unamuno (1864-1936)

Unamuno

Uno de los mayores exponentes de la generación del 98, participó junto a Picasso, Baroja y Azorín en la revista Arte Joven.  Ya rector de la Universidad de Salamanca, escribió tres sonetos para la primera página del número 1, que salió a la luz el 31 de marzo de 1901. Se titularon Al Destino, Muerte y Niñez, poemas que evidencian la reflexión unamuniana sobre la muerte.

En una de las cartas que envía al colaborador habitual de la revista, Bernardo González de Candamo, declara: «Arte Joven me ha gustado. No conocía a ese Picasso, que me agrada mucho, si no notase cierta afectación en desdibujar. En esto soy de un criterio acaso estrecho; de la escuela de Kaulbach y de Flaxman, de burilar los perfiles […]».[1] Se refiere al dibujo del joven Picasso titulado El portal, un proyecto para el libro Madrid. Notas de Arte. No volverán a encontrarse hasta la dictadura de Primo de Rivera, en la que Unamuno será exiliado a Francia.

[1] Declaración citada por Herrera Navarro, J. (1995) Unamuno, Picasso y «Arte Joven». Universidad de Murcia.

Robert Valançay (1903- ¿1978?)

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Crítico literario y poeta, sus trabajos más reconocidos son como traductor de obras alemanas. Fue muy querido por los poetas del surrealismo francés, entre los que cabe destacar a André Breton y René Char. Con estos solía cartearse desde una postura cercana y amigable. Ya joven publicó la obra poética Flot et jusant, siendo comparado con otros literatos vanguardistas como Mallarmé, Apollinaire y Lautreamont. La portada de este compendio de poemas fue ilustrada por Picasso, un grabado que recuerda a los aguafuertes dedicados al cuento “La obra maestra desconocida” de Balzac.